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QUE SE CALLE YA LA GAITA
Que se calle ya la gaita
que acabe la romeria
que se vayan ya los mozos
a trabajar a la mina
Que se calle el jilguero
la calandria y el raitán
que no cante el malvis
ufano en el maizal
Que sea el rey del silencio
que ni el murmullo camine
por la vereda del sonido
con su monótono cantar
Que quiero escucharte a ti
con tu cantarina voz
campana de mi aldea
llamando a la oración
Ecos de tu voz
vibrar el corazón
cuando se escucha un ángel
cantarte una canción
Son los oidos del alma
el espiritu de la ilusón
los que bailan contentos
al oir tu dulce voz.
Autor desconocido
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SONETO DE LA SIDRA
Sidra, bendita seas, ora en chorros aurinos
de las botellas saltes a vasos cristalinos,
ora a tarreñas rudas de metales cetrinos,
ora a los frescos labios de Nidia purpurinos.
Bendita sea tu espuma, cual mexar de angelinos
de dulce y rumorosa; benditos gorgorinos
que de la voz de Nidia humedecéis los trinos.
Benditas las manzanas y sus jugos divinos.
Bendita sea la sidra, pues que a la gaita dota
de vibraciones celtas y da al cantor la nota.
Bendito el ijujú que a su conjuro brota.
Bendito viaje, neña, al que al astur bebida
tu cuerpo todo sed a mi salud convida;
benditos su trayecto, su entrada y su salida.
Celso Amieva
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