ORILLAS DEL SAR ¡Cuán hermosa es tu vega, oh Padrón, oh Iria Flavia! Mas el calor, la vida juvenil y la savia ue extraje de tu seno, como el sediento niño el dulce jugo extrae del pecho blanco y lleno, de mi existencia oscura en el torrente amargo pasaron, cual barrida por la inconstancia ciega, una visión de armiño, una ilusión querida, un suspiro de amor. De tus suaves rumores la acorde consonancia, ya para el alma yerta tornóse bronca y dura a impulsos del dolor; secáronse tus flores de virginal fragancia; perdió su azul tu cielo, el campo su frescura, el alba su candor. Rosalía de Castro | | Hora Tras Hora Hora tras hora, día tras día, entre el cielo y la tierra que quedan eternos vigías, como torrente que se despeña, pasa la vida. Devolvedle a la flor su perfume después de marchita; de las ondas que besan la playa y que una tras otra besándola expiran. Recoged los rumores, las quejas, y en planchas de bronce grabad su armonía. Tiempos que fueron, llantos y risas, negros tormentos, dulces mentiras, ¡ay!, ¿en dónde su rastro dejaron, en dónde, alma mía? Rosalía de Castro |