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Las imágenes usadas en fotografía digital, son del tipo llamado mapa de bit, o bitmap. Éstos están formados por pequeños puntos independientes unos de otros, cada uno de ellos con un color y una luminosidad propia. Cada uno de estos puntos se llama píxel, y el conjunto de todos ellos forma la imagen. Píxel es un acrónimo de la expresión inglesa picture element. Su color se consigue combinando el rojo, el verde y el azul en diferentes proporciones. Los píxeles tienen forma cuadrada. Vemos que los píxeles son invisibles a simple vista, pero, si los ampliamos lo suficiente, se ven como puntos cuadrados, cada uno de ellos con un color y un brillo diferente e independiente de los demás.

Vemos que los píxeles son invisibles a simple vista, pero, si los ampliamos lo suficiente, se ven como puntos cuadrados, cada uno de ellos con un color y un brillo diferente e independiente de los demás.
Las imágenes de mapas de bits son ideales para ser tratadas mediante medios informáticos, ya que se pueden alterar sólo grupos de píxeles o, incluso, píxeles individualmente. Ello nos permite un enorme control sobre la imagen. El principal problema de este tipo de archivos reside en que, al estar las imágenes formadas por puntos cuadrados, se necesitan muchísimos puntos para que, al imprimir una imagen esos puntos sean lo suficientemente pequeños para que no se puedan distinguir a simple vista. Por ello, los archivos de imagen son grandes, aunque existen algunos sitemas para comprimirlos.
Para que nos hagamos una idea, una fotografía impresa a 10 x 15 cm. necesita, aproximadamente, un millón de puntos. Si ese archivo de un millón de puntos lo usamos para imprimir una fotografía a 30 x 40, será necesario ampliar tanto los puntos que se verán a simple vista, y adquirirán el típico aspecto escalonado de las imágenes digitales de poca resolución. Información obtenida de www.fotoraton.es
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