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Memorias de un fotógrafo profesional: Memoria Segunda "El Paisaje" de Alberto Cicchetti "Lo pequeño también puede ser grande y mostrar la grandeza del paisaje que lo contiene..." Me había especializado en varias disciplinas trabajando como fotografo profesional en varios talleres y estudios de fotografía, retrato, bodegón y fotos de calle, todas ellas aplicables a la publicidad, el reportaje, los catálogos, pero recuerdo con especial cariño algunas enseñanzas que me regaló mi buen amigo, el pintor y escultor argentino Alberto Cicchetti. Un día, observándole trabajar en su atelier del barrio de Vicente López, en Buenos Aires, le hice una pregunta con cierta ironía y no excenta de mala intención (siempre estábamos haciéndonos bromas). Le pregunté por qué no conseguía captar en mis fotos de paisajes, aquello tan maravilloso que habían visto mis ojos y, desde luego, también el objetivo de mi cámara, pero que luego no aparecía en las fotos. Yo sabía que Alberto pintaba fundamentalmente retratos y bodegones, de ahí mi pretendida ironía y malicia, ya que pensé que él no sabría responder con certeza la pregunta al no ser pintor dedicado al paisaje. Alberto, mirándome socarronamente y con cierta dureza al adivinar mi intención, me dijo, "parece mentira que vos me hagás esa pregunta, siendo tan buen fotografo..." y siguió pintando y hablando de política y religión (pasábamos largas horas hablando de cómo iba el mundo y especulando hacia dónde se dirigía) pero no volvió a comentarme nada sobre mi pregunta. Semanas después, me llamó para invitarme a cenar a su casa después de que acabara la sesión de pintura a sus alumnos, (él daba clases en su atelier, a alumnos "mayorcitos", todos ellos gente de la alta sociedad argentina), pero enfatizó que llegara antes de que terminara la clase, que me quería enseñar algo (*). Había dedicado las clases de las últimas semanas a la pintura de paisajes, y ese día, todos los alimnos terminarían sus cuadros, cada uno con el paisaje que había escogido semanas atrás. Cuando se fueron, yo no podía creer lo que estas personas habían sido capaces de hacer, claro está, guiados por la mano experta del buen Maestro Alberto Cicchetti. Al quedarnos solos, me hizo observar de cerca y también de lejos todos y cada uno de los cuadros, incluído el que él mismo había pintado, un increíble y precioso paisaje, fuera de su propio estilo cubista que le caracterizaba; y me preguntó con su voz grave , su mirada dura y su sonrisa ladeada y socarrona "responde esto a tu pregunta..." En cada cuadro se veía un paisaje, sin embargo en realidad no eran cuadros de un paisaje, algunos tenían varios paisajes dentro del paisaje, otros tenían sólo un motivo enfatizado del paisaje, pero todos mostraban algo en particular. Cuando acabé de verlos, el Maestro Cicchetti me dijo "Lo pequeño también puede ser grande y mostrar la grandeza del paisaje que lo contiene..." Por mucho que queramos abarcar con nuestro objetivo todo el paisaje que estmos viendo, probablemente resultará mucho más evocativo, íntimo y personal, recoger tomas de las... aparentemente... pequeñas cosas que contiene ese paisaje, sin duda este fué el mensaje y regalo del amigo y maestro Alberto Cicchetti. Gracias Maestro, siempre te recuerdo con cariño y admiración. (*) en la forma de hablar de los argentinos, en particular de los porteños (los de la Capital) utilizar la palabra enseñar no es en sentido literal ni por ningún aire de superioridad de alguien que pretende saber más que otro, sino de alquien que quiere mostrar algo, que se vea algo.
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