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Fotógrafo Dennis Stock: "Debemos estarle agradecidos por abrirnos los ojos a las bellezas de este mundo", escribía en 1974 el escritor americano J. G. Mitchell refiriéndose a su compatriota Dennis Stock, fotógrafo de la naturaleza. Esta apreciación de Mitchell se producía con ocasión de la publicación del libro de Stock El sol. Era la primera vez que un fotógrafo del color se dedicaba a este tema específico. "Normalmente -observa Stock- el fotógrafo se encuentra en una situación de dependencia con respecto al sol. Espera humildemente a que éste venga en su ayuda para iluminar en forma adecuada y para crear contrastes de luz sobre el objeto en el que trabaja, por ejemplo, un paisaje. La gente suele hacer sus fotografías dando la espalda al sol, para evitar que los rayos incidan de lleno sobre el objetivo. Yo, por el contrario, he intentado enfrentarme cara a cara con él, introduciéndolo en una composición o captando sus reflejos en el agua." De esta forma nacieron las fotografías del sol: hundiéndose en la tarde como una esfera incandescente entre los árboles del bosque, o visto a través de una gota de agua caprichosamente congelada en el extremo de una rama, o reflejando su luz en el agua sobre un fondo constituido por una maravillosa composición de algas marinas. Dennis Stock descubrió el sol como tema fotográfico mientras realizaba un reportaje para la revista americana Life sobre el paisaje de la Umbría. (No se olvide la gran importancia que tenía el sol en san Francisco de Asís, ilustre oriundo de Umbría.) Inspirándose en el sentido franciscano del agradecimiento al "hermano celeste", Stock pudo incorporar el sol como elemento gráfico, desarrollando una mayor receptividad visual hacia las innumerables formas expresivas que adopta en la naturaleza. Dennis Stock obtuvo sus primeros éxitos con fotografías en blanco y negro sobre el tema de la ciudad. En 1951, a los veintitrés años, ganó el primer premio en el concurso de la revista Life para jóvenes fotógrafos, que en aquella época suponía uno de los reconocimientos más importantes. El reportaje trataba sobre los emigrantes alemanes recién llegados a Nueva York. "Lo que más me impresionó cuando los vi fue su aspecto desvalido, su condición de 'desarraigados'. Desde aquel momento, en toda mi fotografía en blanco y negro he intentado expresar el aislamiento del individuo en la vida cotidiana. " Nacido en Nueva York, Stock aprendió la profesión en el estudio de Gjon Mili, fotógrafo afamado de Life. "Gracias a él tuve ocasión de recibir una óptima y rigurosa formación, al estilo europeo. Mili, de origen albanés, era un maestro muy severo y exigente, pero bajo su áspera apariencia se escondía una enorme eficacia pedagógica. Todos los fotógrafos que conocieron sus enseñanzas le siguen apreciando y respetando aún hoy. Cuando recibí el premio Life, Mili entendió que había llegado la hora de dejarme libre. Entonces tuve mis primeras experiencias como profesional." Poco después, el fotógrafo de guerra americano Rohert Capa le propuso entrar en la cooperativa Magnum. Fundada a finales de los años cuarenta por David Seymour, George Rodger, Henri Cartier-Bresson y Rohert Capa, con sede en Nueva York y París, la Magnum ha sido considerada siempre como la agencia fotográfica más creativa del mundo. En la actualidad, Stock continúa formando parte de ella. "La causa -señala- es que todos los miembros de la Magnum se conceden un grado máximo de libertad artística. " Stock marchó a Hollywood en 1955, donde conoció al actor James Dean. "Me fascinaba su temperamento obstinado y brusco; se estaba convirtiendo en la personificación de un fenómeno típico de nuestro tiempo: el de la auto marginación. Juntos, decidimos ponemos a buscar sus raíces. Fuimos a Indiana, su tierra natal, y a Nueva York intentando encontrar los orígenes de su carácter asocial. Posteriormente pude apreciar cómo la auto marginación encarnada por Dean se transformaba en la expresión de toda una generación, la de los hippies." Las imágenes de James Dean tomadas por Dennis Stock se convirtieron en auténticos clásicos del retrato fotográfico y en la actualidad siguen entre las más vendidas de la agencia Magnum. El reportaje sobre los jóvenes de los años sesenta fue publicado en la revista americana Look, y poco después en un volumen titulado The Alternative (La alternativa). Después de su trabajo sobre James Dean y antes de dedicarse al tema de los hippies Stock se concentró durante dos años sobre algo que le había fascinado desde la infancia: el mundo de los músicos de jazz. Su padre, nacido en Suiza, le llevaba de niño todos los fines de semana al teatro Apollo -en el barrio neoyorquino de Harlem-, donde actuaban los músicos y cantantes de jazz más famosos de la época. Cuando en 1958 la editorial alemana Hatje le propuso la realización de las fotografías para un libro sobre el mundo del jazz, Stock aceptó entusiasmado y durante dos años se dedicó a perseguir a los grandes: Mahalia Jackson, Benny Goodman, Miles Davis, Louis Armstrong, Billie Holiday, Stan Kenton, Errol Garner y tantos otros. El libro, publicado en Alemania, Inglaterra, Francia y Estados Unidos constituye hoy una rareza muy apreciada. La decisión de trasladarse a California le puso en contacto con un mundo nuevo y desconocido. "Me impresionó durante mucho tiempo. Para un joven como yo, educado en un respeto tradicional por un determinado orden intelectual y estético, California aparecía como algo irreal, incluso surrealista. Sin embargo, me atraía la forma de vida de sus habitantes, su predisposición a aventurarse hasta los límites de las posibilidades de la experiencia humana." Unos años después publicó el volumen California Trip y abandonó el ambiente urbano para volverse hacia la naturaleza, que se ha convertido en el tema principal de su trabajo en los últimos doce años. "Comprendí que un hombre que quisiera liberar sus energías creativas en el seno de una sociedad tan enferma y gastada como la nuestra tenía muy pocas posibilidades de conseguirlo. La maldad predomina en la sociedad, y la única esperanza de supervivencia ideal es el retorno a la esencia, al fundamento de nuestro existir. Y así, impulsado por un deseo irrefrenable de paz, orden y armonía, me volqué por entero en la fotografía de la naturaleza." En ese mismo momento, Stock cambió el blanco y negro por el color. "De todas formas, nunca he renunciado del todo a mis orígenes. Siempre llevo alguna película en blanco y negro para usarla cuando las circunstancias lo requieran. No obstante, mi pasión por la fotografía se mantiene viva gracias a la búsqueda constante de nuevos estímulos. El color es para mí un estímulo más intenso que el blanco y negro, especialmente en los temas de la naturaleza. De hecho, éstos sólo pueden ser tratados adecuadamente con el color." Tras vender su casa de California, Stock se trasladó a los lugares donde creyó que podría encontrar una naturaleza en su grado más puro posible; es más, renunció totalmente al periodismo gráfico, que define como "la persistencia del caos cotidiano organizado por los hombres". En este último período ha publicado varios libros sobre temas como los grandes ríos, los parques nacionales, Japón, Alaska y los paisajes europeos. "Ser fotógrafo es una virtud: aun siendo adulto, el fotógrafo es capaz de sentir la curiosidad de un niño y redescubrir el mundo día a día. Una necesidad interior le impulsa a explorar y a estudiar todo lo que tiene a su alrededor. Además, para encontrar las imágenes que se correspondan con su propia representación interior debe ser siempre consecuente consigo mismo. Lo fundamental es escoger sólo los temas que se dejan expresar en formas gráficas convincentes." Son palabras extraídas del prefacio de su libro El ciclo de las estaciones, inspirado en la música de Vivaldi. Sus imágenes de paisajes, ejemplos clásicos de su talento, reducen a lo esencial, con exquisita sensibilidad, los elementos fundamentales de cada imagen y manifiestan una capacidad para expresarse con la mayor simplicidad. No podemos subestimar tampoco su técnica depurada, la perfección y maestría en la utilización de los instrumentos de trabajo. Con una gama de objetivos que va desde los 18 mm a los 500 mm obtiene una nitidez y unos matices verdaderamente sorprendentes. "Con unas cuantas cámaras Nikon 35 mm y con una serie de objetivos, me pongo en camino y comienzo a buscar, muchas veces durante meses e incluso años, aquello que espero encontrar. Para ilustrar el libro del poeta japonés Basho recorrí todo el país durante un año y medio con una mochila al hombro. El cambio de las estaciones acrecienta mi entusiasmo de explorador. Lo cotidiano sorprende cada vez de una forma diferente. Para la mayor parte de los exteriores me atengo a unos determinados principios técnicos. Sirviéndome de los criterios clásicos sobre composición e iluminación, intento realizar un testimonio fotográfico claro, rico en fuerza expresiva y dramatismo y lleno de vitalidad gráfica. Me concentro de tal forma sobre el objeto que a veces tengo la sensación de fundirme con la imagen de la naturaleza." A medida que la naturaleza y el paisaje adquirían renovada importancia en su trabajo, Dennis Stock ha ido recurriendo cada vez con mayor frecuencia a expresar sus imágenes con un vocabulario pictórico. Por ejemplo, capta la realidad de un arrozal japonés transformándolo a través del ojo de su cámara en una imagen abstracta, construida por diagonales que se cortan, cuyo punto de intersección se desplaza hacia la parte superior de la imagen. Como elemento de tensión utiliza el sombrero circular de una campesina. "La composición figurativa, para cualquier artista, se basa en un empleo correcto del encuadre. El visor de mi cámara se convierte así en el punto de perspectiva de mi propia vida. Intento crear un orden subjetivo a partir de una realidad previamente constituida. " De esta forma Stock reproduce las hileras de cerezos en flor de Provenza, en el sur de Francia, como una extensión difusa de puntos blancos sobre una rígida estructura de líneas negras simétricas formadas por los troncos y ramas de los árboles. Un campo de espliego, también en Provenza, aparece como una sucesión aparentemente interminable de pequeñas ondulaciones. Los únicos elementos de tensión en medio del hormigueante campo azul son cinco amapolas rojas, que pueden entenderse como una influencia de los impresionistas. Aunque el autor no pretende entrar en una relación de competencia con la pintura, muchas de sus imágenes sobre la naturaleza hacen pensar en la antigua controversia sobre si la fotografía en color como forma de arte puede compararse o no con la pintura. Ya el poeta francés Baudelaire había expresado su temor de que la fotografía en color pudiera desplazar a esta última de su posición privilegiada entre las artes. En aquella época, a finales del siglo XIX, acababa de ser descubierto el color. El historiador alemán del arte Richard Muther señalaba -prematuramente- que, para los pintores, "el deber del siglo era la reconquista del arte". Esta labor ha quedado limitada a los pintores, ya que, hasta el momento, la fotografía en color no ha alcanzado un reconocimiento artístico comparable.
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